10 de febrero de 2026
Martes, 10 de febrero
Buenos días, comenzamos el día con un momento de relajación.
https://youtu.be/WAoLJ8GbA4Y
1. "Muy bien, vamos a dejar todo lo que estéis haciendo. Soltad los bolígrafos, cerrad los cuadernos. Vamos a tomarnos unos minutos para hacer un reset mental antes de seguir."
"Quiero que os sentéis cómodamente en la silla. Apoyad la espalda en el respaldo, pero sin estar rígidos. Lo más importante: las dos plantas de los pies bien apoyadas en el suelo. Descruzad las piernas."
"Dejad caer las manos sobre los muslos o sobre la mesa, lo que os resulte más natural. Y ahora, cuando estéis listos, cerrad los ojos suavemente. Si a alguien le agobia cerrar los ojos, puede simplemente mirar a un punto fijo en el suelo o en su mesa, desenfocando la vista."
2. "Ahora, llevad toda vuestra atención a la respiración. No intentéis cambiarla, solo observad cómo entra y sale el aire."
"Vamos a hacer tres respiraciones profundas juntos.
Coged aire por la nariz llenando los pulmones... 1, 2, 3...
Y soltad el aire despacio por la boca...
Otra vez. Inhalad profundo... sentid cómo se hincha el pecho...
Y exhalad soltando todo el aire..."
3. (Silencio absoluto durante 30-45 segundos. Solo tu presencia tranquila)
"En este momento no hay exámenes, no hay tareas, no hay notificaciones. Solo estáis vosotros, respirando tranquilos."
"Poco a poco, vamos a volver al aula.
Haced una respiración un poco más profunda y fuerte."
"Empezad a mover muy despacio los dedos de las manos y de los pies.
Podéis rotar suavemente las muñecas o el cuello si lo necesitáis."
"Si el cuerpo os lo pide, estiraos como si os acabarais de despertar por la mañana."
"Cuando estéis listos, abrid los ojos despacio."
Escuchamos esta oración, lectura...
Señor, enséñame a ver detrás de cada palabra un hermano; que pueda ver, Señor, en cada rostro tu propia imagen.
Enséñame a verlos como tú los ves, dame la gracia de mirarlos a todos con amor,
Enséñame, Señor, a comprender a cada uno en su mundo; con sus tristezas, sus alegrías, con sus problemas; ayúdame a amar a cada uno como es, con sus temores, con sus esperanzas, aspiraciones, y por qué no, con sus chifladuras.