3 de febrero de 2026

 Martes, 3 de febrero

"Buenos días a todos. Vamos a tomarnos unos minutos para soltar la prisa y centrarnos antes de empezar. Por favor, sentaos cómodamente en vuestra silla, con la espalda recta pero relajada. Los pies en el suelo.

Podéis cerrar los ojos suavemente, si os sentís cómodos. Si no queréis cerrarlos, simplemente dirigid la mirada hacia el suelo o vuestro pupitre.

(Atención a la Respiración - 1 minuto)

Ahora, escucha la música de fondo mientras diriges tu atención a tu respiración.


https://youtu.be/BVTAUIqTcUs

Simplemente respira de forma natural, sin forzar nada. Inhala... y exhala.

Siente cómo el aire entra por tu nariz, llenando un poquito tu pecho y tu abdomen... y cómo sale lentamente, llevándose cualquier tensión que puedas tener.

Inhala: paz. Exhala: cualquier pensamiento sobre lo que pasó ayer o lo que pasará después.

Siente tus hombros. Quizá están un poco tensos. Déjalos caer... Relájalos. Relaja tu mandíbula. Aflójala. Relaja los músculos de tu frente y alrededor de tus ojos.

Ahora, dirige toda tu atención a tus manos. Nota dónde están. Si hay tensión, déjala ir. Siente el peso de tus brazos...

Escucha la música una vez más... Siente el contacto de tus pies con el suelo... Siente tu cuerpo apoyado en la silla. Estás seguro, estás aquí, estás presente.

Antes de abrir los ojos, piensa en una intención simple para tu mañana. Algo como: “Voy a estar atento”, “Voy a ser paciente”, o “Voy a dar lo mejor de mí”.

Guarda esa intención contigo para el inicio del día.

A tu ritmo, lentamente, empieza a mover un poco los dedos de las manos y de los pies.Y cuando te sientas listo, abre los ojos.

Terminamos con esta oración:

Señor Jesús,

Ayúdame a ser una persona que construye paz y no conflictos.

Enséñame a tener un corazón limpio y sincero, sin falsedades.

Dame la fuerza para defender lo que es justo, aunque sea difícil.

Hazme sensible al dolor de los demás y generoso para ayudar.

Que no busque solo mi bienestar, sino también el de quienes me rodean.



Ayúdame a ser humilde, a reconocer mis errores y a aprender de ellos.

Que sepa perdonar cuando me lastimen y no guardar rencor.

Dame valentía para vivir según tus valores, aunque otros no lo entiendan.

Gracias por mostrarme el camino de la verdadera felicidad,

que no está en tener más cosas, sino en ser mejor persona.

Amén