21 de abril de 2026
MARTES,
21 de abril
Buenos días! Hoy proponemos comenzar
nuestro momento de oración de la mañana con esta relajación
https://youtu.be/qt-Zh1QV0wg
"Buenos días a
todos. Vamos a tomarnos unos minutos para soltar la prisa y centrarnos
antes de empezar. Por favor, sentaos cómodamente en vuestra silla, con la
espalda recta pero relajada. Los pies en el suelo.
Podéis cerrar los
ojos suavemente, si os sentís cómodos. Si no queréis cerrarlos, simplemente
dirigid la mirada hacia el suelo o vuestro pupitre.
Ahora, escucha la música
de fondo mientras diriges tu atención a tu respiración.
Simplemente respira de
forma natural, sin forzar nada. Inhala... y exhala.
Siente cómo el aire
entra por tu nariz, llenando un poquito tu pecho y tu abdomen... y cómo sale
lentamente, llevándose cualquier tensión que puedas tener.
Inhala: paz. Exhala: cualquier pensamiento sobre lo
que pasó ayer o lo que pasará después.
Siente tus hombros.
Quizá están un poco tensos. Déjalos caer... Relájalos. Relaja tu mandíbula.
Aflójala. Relaja los músculos de tu frente y alrededor de tus ojos.
Ahora, dirige toda tu
atención a tus manos. Nota dónde están. Si hay tensión, déjala ir.
Siente el peso de tus brazos...
Escucha la música una vez más... Siente el contacto de tus pies con el
suelo... Siente tu cuerpo apoyado en la silla. Estás seguro, estás aquí, estás
presente.
Antes de abrir los ojos,
piensa en una intención simple para tu mañana. Algo como: “Voy a
estar atento”, “Voy a ser paciente”, o “Voy a dar lo mejor de mí”.
Guarda esa intención
contigo para el inicio del día.
A tu ritmo, lentamente,
empieza a mover un poco los dedos de las manos y de los pies.Y cuando te
sientas listo, abre los ojos.
Terminamos con esta
oración:
Hoy, Señor,
en nuestra oración de familia te decimos:
Cristo,
vengo a cruzar mi vida con la tuya y a pedirte que camines a mi lado.
Jesús,
Tú sales a nuestro encuentro, y te fijas en nuestras pisadas,
y
en el polvo que dejamos al caminar. Jesús, Tú no eres nada fácil. Tú no eres
nada hecho.
Tu
vida es sencilla y audaz. Jesús, Tú no tienes casa, ni bolsa para llevar tus
cosas,
ni
cartera para el dinero. Tu vida es el
encuentro con los hombres.
Y
tu riqueza es decirles, uno a uno, miles a miles, que Dios es Padre y es
preciso querernos.