19 de mayo de 2026
MARTES,
19 de mayo
¡Buenos días! Hoy proponemos comenzar
nuestro momento de oración de la mañana con esta relajación
"Buenos
días a todos. Vamos a tomarnos unos minutos para soltar la prisa y
centrarnos antes de empezar. Por favor, sentaos cómodamente en vuestra silla,
con la espalda recta pero relajada. Los pies en el suelo.
https://youtu.be/1PkD47rNkfY
Podéis cerrar
los ojos suavemente, si os sentís cómodos. Si no queréis cerrarlos,
simplemente dirigid la mirada hacia el suelo o vuestro pupitre.
Ahora, escucha
la música de fondo mientras diriges tu atención a tu respiración.
Simplemente
respira de forma natural, sin forzar nada. Inhala... y exhala.
Siente cómo el
aire entra por tu nariz, llenando un poquito tu pecho y tu abdomen... y cómo
sale lentamente, llevándose cualquier tensión que puedas tener.
Inhala: paz. Exhala: cualquier pensamiento sobre lo que
pasó ayer o lo que pasará después.
Siente tus hombros.
Quizá están un poco tensos. Déjalos caer... Relájalos. Relaja tu mandíbula.
Aflójala. Relaja los músculos de tu frente y alrededor de tus ojos.
Ahora, dirige
toda tu atención a tus manos. Nota dónde están. Si hay tensión, déjala
ir. Siente el peso de tus brazos...
Escucha la música una vez más... Siente el contacto de tus pies con el
suelo... Siente tu cuerpo apoyado en la silla. Estás seguro, estás aquí, estás
presente.
Antes de abrir
los ojos, piensa en una intención simple para tu mañana. Algo como: “Voy
a estar atento”, “Voy a ser paciente”, o “Voy a dar lo mejor de mí”.
Guarda esa
intención contigo para el inicio del día.
A tu ritmo,
lentamente, empieza a mover un poco los dedos de las manos y de los pies.Y
cuando te sientas listo, abre los ojos.
Terminamos con
esta oración:
Jesús,
maestro bueno, DANOS TU ESPIRITU para enseñarnos a vivir en la caridad.
Danos
un corazón compasivo, que aprenda a sufrir con los demás,
que aprenda a acompañar a
todos, que descubra las necesidades de los otros, un corazón rico en
misericordia, a semejanza del Padre.
Jesús, maestro bueno, DANOS TU
ESPIRITU para enseñarnos a vivir en la caridad. Danos un corazón generoso,
capaz de acudir al servicio de todo el que necesita, capaz de movilizarse al
encuentro de todo el que está solo o abandonado o excluido y relegado en
nuestros días.
Dios te salve María….