5 de mayo de 2026

 

MARTES, 5 de mayo

 

¡Buenos días! Hoy proponemos comenzar nuestro momento de oración de la mañana con esta relajación

"Buenos días a todos. Vamos a tomarnos unos minutos para soltar la prisa y centrarnos antes de empezar. Por favor, sentaos cómodamente en vuestra silla, con la espalda recta pero relajada. Los pies en el suelo.

Podéis cerrar los ojos suavemente, si os sentís cómodos. Si no queréis cerrarlos, simplemente dirigid la

Ahora, escucha la música de fondo mientras diriges tu atención a tu respiración.


https://youtu.be/XMbvcp480Y4

Simplemente respira de forma natural, sin forzar nada. Inhala... y exhala.

Siente cómo el aire entra por tu nariz, llenando un poquito tu pecho y tu abdomen... y cómo sale lentamente, llevándose cualquier tensión que puedas tener.

Inhala: paz. Exhala: cualquier pensamiento sobre lo que pasó ayer o lo que pasará después.

Siente tus hombros. Quizá están un poco tensos. Déjalos caer... Relájalos. Relaja tu mandíbula. Aflójala. Relaja los músculos de tu frente y alrededor de tus ojos.

Ahora, dirige toda tu atención a tus manos. Nota dónde están. Si hay tensión, déjala ir. Siente el peso de tus brazos...

 Escucha la música una vez más... Siente el contacto de tus pies con el suelo... Siente tu cuerpo apoyado en la silla. Estás seguro, estás aquí, estás presente.

Antes de abrir los ojos, piensa en una intención simple para tu mañana. Algo como: “Voy a estar atento”, “Voy a ser paciente”, o “Voy a dar lo mejor de mí”.

Guarda esa intención contigo para el inicio del día.

A tu ritmo, lentamente, empieza a mover un poco los dedos de las manos y de los pies.Y cuando te sientas listo, abre los ojos.

Terminamos con esta oración:

Ayúdanos a llevar a todo el mundo la alegría que nace del Evangelio.

El sentido profundo del vivir.

El gozo de saber que hay un camino, que hay Alguien que nos espera,

nos acompaña y nos ayuda.

Que seamos transparentes para poder anunciar con nuestra vida entera,

la novedad de Jesús y de su Reino.

Que nuestro anuncio y nuestro testimonio sepan transmitir los valores por los cuales vivió, murió y resucitó Jesús.

Que nos animemos a dar la vida por los otros.

Que nos atrevamos a cambiar la lógica del tener y del consumo,

por la alegría del dar y de la entrega.

Danos tu Espíritu, Jesús, para contagiar al mundo

la alegría de caminar hacia el Reino,

la buena noticia del Evangelio,

la posibilidad de hacer un mundo nuevo.