2 de junio de 2026
MARTES, 2 de JUNIO
"Buenos días a todos.
Vamos a tomarnos unos minutos para soltar la prisa
y centrarnos antes de empezar. Por favor, sentaos cómodamente en vuestra silla,
con la espalda recta pero relajada. Los pies en el suelo.
Podéis cerrar los ojos suavemente, si os sentís
cómodos. Si no queréis cerrarlos, simplemente dirigid la mirada hacia el suelo
o vuestro pupitre.
Ahora, escucha la música de fondo mientras
diriges tu atención a tu respiración.
https://youtu.be/-ScfiSF8TuQ
Simplemente respira de forma natural, sin forzar nada.
Inhala... y exhala.
Siente cómo el aire entra por tu nariz, llenando un
poquito tu pecho y tu abdomen... y cómo sale lentamente, llevándose cualquier
tensión que puedas tener.
Inhala: paz. Exhala: cualquier pensamiento sobre lo que pasó ayer o lo que
pasará después.
Siente tus hombros. Quizá están un poco tensos.
Déjalos caer... Relájalos. Relaja tu mandíbula. Aflójala. Relaja
los músculos de tu frente y alrededor de tus ojos.
Ahora, dirige toda tu atención a tus manos.
Nota dónde están. Si hay tensión, déjala ir. Siente el peso de tus brazos...
Escucha la música una vez más... Siente el contacto de
tus pies con el suelo... Siente tu cuerpo apoyado en la silla. Estás seguro,
estás aquí, estás presente.
Antes de abrir los ojos, piensa en una intención
simple para tu mañana. Algo como: “Voy a estar atento”, “Voy a ser
paciente”, o “Voy a dar lo mejor de mí”.
Guarda esa intención contigo para el inicio del día.
A tu ritmo, lentamente, empieza a mover un poco los
dedos de las manos y de los pies.Y cuando te sientas listo, abre los
ojos.
Terminamos con esta oración:
María, madre de la Iglesia y madre de
nuestra fe
Abre nuestro oído a la Palabra, para que
reconozcamos la voz de Dios y su llamada.
Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe.
Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los
momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y a
madurar.
Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado.
Recuérdanos que quien cree no está nunca solo.
Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino.
Papa
Francisco